Durante 2026, los mercados financieros globales se han caracterizado por un elevado nivel de incertidumbre, reflejando una mayor volatilidad y un aumento de las expectativas de inflación en las principales economías del mundo. De manera particular, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos han mostrado una tendencia alcista, particularmente en los vencimientos de mayor plazo, movimiento que se ha intensificado en los últimos meses. El rendimiento del bono a 10 años inició el año en 4.17%, y se ubicó en 4.84% al cierre del 9 de septiembre del año en curso, reflejando un aumento de 67 puntos básicos. En el mismo período, el rendimiento del bono a 30 años pasó de 4.84% a 5.29%, aumentando 45 puntos básicos y alcanzando niveles no observados desde 2007.