Los activos digitales han dejado de ser una tendencia ligada exclusivamente a las criptomonedas para convertirse en una fuerza estructural que está rediseñando los sistemas de pagos y el mercado de capitales. Así lo plantea The Future of Digital Assets, el más reciente informe de Boston Consulting Group (BCG), que analiza cómo tecnologías como las stablecoins y la tokenización están redefiniendo la forma en que se transfieren, liquidan y administran los activos financieros.